Salir a la calle a barrer el olvido, entre nubes de polvo

 

 


Hoy por la mañana, mientras me dirigía al café para conversar de lo humano y lo divino, me encontré a integrantes de las brigadas sabatinas del Ayuntamiento, justo en donde se encuentra lo que se concibió para una pantalla de publicidad en una de las esquinas del Panteón. Saludé con una palmada a uno de los trabajadores y le dije que también le hacía falta una regada al jardín que en algún momento fue bonito, hoy no, se está secando por falta de regado oportuno, él me respondió con un “sí, está muy abandonado”.

No está mal la acción de las autoridades, pero creo que está mal enfocada, pues no resuelve el asunto de fondo, y es que la ciudad luce abandonada, y de eso seguramente se deben de dar cuenta los principales funcionarios que dejan las oficinas y salen a darse un baño de polvo por las calles y camellones, además de las banquetas destruidas.

Para la foto de la acción está muy bien, pero muestra tristes realidades, como los hoyancos en bulevares, las banquetas enmontadas que en algunos casos son verdaderas trampas, camellones abandonados, ya sin césped en donde se levanta el polvo.

Las comparaciones son odiosas, dicen algunos, pero me vino a la memoria el trienio de Armando Leyson, cuando Tizoc de la Torre (corríjanme si me equivoco), tenía el bulevar Central con un jardín perfectamente cuidado, de hecho, aún quedan restos de esas líneas serpenteantes donde se colocaron algunas plantas de ornato, con riego constante. Recuerdo que algunas crónicas le llamaron ‘el jardinero de la ciudad’. Podrán cuestionar el ejemplo, por el tema administrativo, pero eso, como dijo la Nana Goya, eso es otra historia.

Hoy, como nunca, se han acumulado montones de tierra sobre los arroyos de las calles, prueba de ello son las fotografías que se comparten en los perfiles de los funcionarios. Solo algunos tramos del bulevar se ven cuidados.

Algo se está haciendo mal, y si se quiere ser reiterativo, entonces algo no se está haciendo bien en el área correspondiente.



En descargo del gobierno, debemos de decir que también hay responsabilidades de los ciudadanos que no barren el frente de su casa; a ellos se suma el comercio, que tampoco hace lo mismo, bajo el argumento de que para ello se pagan impuestos.

Debo decir que, en mi casa, mi esposa todos los días barre la banqueta, se recoge la basura y se lavan los orines de gatos y perros que por la calle abundan. Esa debe ser parte de la responsabilidad ciudadana, pero lamentablemente no todos tienen ese enfoque.

En contraste, en edificios públicos, como el Mercado de Abastos o frente al Jardín de Niños Ignacia Arrayales, se ven montones de tierra, seguramente con restos de heces fecales de las derramas frecuentes de aguas negras.

Debo decir que en lo personal no veo bien las campañas del gobierno que saca a funcionarios a barrer, pues para ello tienen destinado un recurso, lo que se debe de hacer es administrar bien el capital humano. El resto es mercadotecnia. Mejor deberían enfocar y conectar con los ciudadanos, para que se sumaran y barrieran junto a los funcionarios, despertar empatía.

 

Seguramente habrá quien no esté de acuerdo con el punto de vista, lo que definitivamente respeto, pero aquí les dejo mi entrega. Gracias por sus lecturas y sus opiniones.

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