La crónica del discurso ¿quién por Morena?
Estaban todos, los políticos y también a los que hacían referencia en su discurso cuando se referían a los programas sociales, eran la escenografía humana, entre ellos el llamado programa estelar que da recursos a los adultos mayores. En su alocución, los aspirantes a la Coordinación de Morena, les recalcaban que fue gracias al movimiento que era posible destinar, como derecho constitucional esa lana que ‘beca’ bimestralmente a quienes dicen ya olemos a baúl.
Buen número de trabajadores del
Ayuntamiento, dispersos en toda la cancha del parque Villafañe, algunos de
ellos con sus familias, otros más eran los operadores políticos de las y los aspirantes.
Era una especie de medidor, para ver quién tenía mejor estructura. Si hubiese que
decir quién ganaba, la medalla se la disputarían Imelda y Graciela, Tere se
quedó en un lejano tercer lugar. El resto como que no existió.
- - Quién lo iba a decir. Les tocó estar juntos.
Dijo un agudo reportero que hizo referencia al lugar en donde se sentó Gerardo
Vargas Landeros, el desaforado alcalde de Ahome, procedimiento que ocurrió en
mayo del 2025 y quien le tocó estar junto a Tere Guerra, la otra aspirante a la
Coordinación morenista, quien en ese momento era la presidenta de la Junta de
Coordinación Política del Congreso del Estado. Ambos se miraban incómodos, la
legisladora se la pasó buena parte del evento conversando con la alcaldesa Cecilia
Ramírez, quien por cierto ha estado en encuentros organizados en apoyo a las
aspiraciones de Guerra.
Mucho bla, bla, bla. Discurso
insustancial y de falta de datos elementales. Como cuando uno de los aspirantes
les atribuyó a los hermanos Cota la frase aquella de que ‘cuando te sientas
rodeado de gente buena y amable, estás en mero Guasave’ , siendo esta una canción
con letra de José Ángel Espinoza Ferrusquilla.
Calor, mucha calor, hasta
empaparse, de tomarse fotos para que los jefes vieran que sí fueron al evento.
De medición de estrategias, de
fuerza, de logística. Como diciendo que casi está en la bolsa, como el
comportamiento del equipo de la senadora con licencia Imelda Castro Castro,
quien salió arropada por sus seguidores, saludando a unos cuantos, con mucha
prisa, hasta que lograron sacarla del parque Villafañe.
Evento de tácticas y maniobras,
como las del equipo de Graciela Domínguez coordinadas por Feliciano Castro,
quien se movía sigilosamente por toda el área.
De conversaciones de funcionarios
de gobierno, que llegaban, saludaban y se retiraban. Aquí está gente del
millanismo que apoya a Gerardo, me comentaba uno que tiene un puesto menor en
el organigrama estatal. Ellos también simpatizan con Imelda. ¿Te refieres a
Mario Prudencio? A él y a otros, que estuvieron en el gobierno de Malova, están
allí sentados, y ahora están incrustados
en el movimiento. Pero en el gobierno también hay muchos priistas (¿o ex?), le
comentaba.
Mario Prudencio Rodríguez estaba
en primera fila.
Un evento en donde estuvieron los
diez aspirantes de Morena que buscan la coordinación estatal, que, aunque la alcaldesa
Cecilia Ramírez lo definió como ‘chingón’, la realidad es que los puntapies se
alcanzaban a observar en las actitudes. Fue como una unidad a medias, un deseo
de paz, como el que gritan los sinaloenses y que no llega.
Ya falta poco para ver si es
Imelda, o para confirmar lo que dicen sus detractores, de que, a pesar de
liderar las encuestas, puede que no la dejen llegar. La guerra está intensa,
las mediciones de las fuerzas políticas se alcanzan a percibir.


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