El Mazatlán que se nos fue …

 






No le puedo mentir, oiga. Me dice el amable conductor de la pulmonía, el popular medio de transporte famoso en el puerto de Mazatlán, cuando le hago la observación que se me hacía solo para estas fechas. Sí, sí hay gente, pero no en las magnitudes habituales, el turista de Durango no está viniendo como en el pasado, abunda en la conversación.

Mientras eso ocurre, la brisa del mar hace su trabajo de agradar el viaje. La conversación fluye, el paseo continúa, los reportes de medios periodísticos confirmaron que esa semana del 26 de julio al 1 de agosto, se registraron siete asesinatos. 36 homicidios en julio, el más violento de lo que va del 2026.

Por la noche había caído una tremenda tormenta que había dejado colonias inundadas y en el centro histórico las aguas negras recorrían las calles, eran parte del paisaje tan común en el antaño. Restaurantes con poca gente en la icónica Plazuela Machado. De regreso al hotel se hacía en medio de una soledad de la avenida que conecta al centro con el malecón.

En otro viaje, la misma pregunta y la observación del poco turismo. No se puede negar, me respondía, la violencia es algo que nos está afectando, le ponía nombre a los grupos que se disputaban el poder, tocaba el caso de las desapariciones de turistas.

Por el malecón me tocó ver grupo de militares recorriendo a pie el orgullo de Mazatlán, el cual lo recorrí cientos de veces cuando estudié en la Universidad, por la avenida también se observaban patrullas de la milicia.

El mismo conductor de la pulmonía me hizo la pregunta: ¿Le había tocado ver a militares recorriendo el malecón en otros años?

Comento esto porque en redes sociales me encontré un post del gobierno a través de la Secretaría de Turismo, en donde presumía las cifras y en el que citaba que, durante los primeros siete meses del año, Mazatlán confirmó su posición como uno de los destinos turísticos de sol y playa más dinámicos de México, al superar la cifra de 2.6 millones de turistas recibidos de enero a julio de 2026.

La alta afluencia, decía el boletín, generó un impacto positivo directo en la economía local, traduciéndose en una derrama económica superior a los 18,554 millones de pesos.

Nada mal, pero la realidad habla de otras cosas. En el puerto se palpa el miedo. Las letras no estaban a reventar como ocurre en otros años en estas fechas, las aurigas y pulmonías no se daban abasto en los recorridos.

Estas dosis de realidad, también les falta a los aspirantes al gobierno de Sinaloa, han sido laxos en sus discursos cuando se habla de cómo le harán para recuperar la seguridad. Por cierto, una de las 13 personas que pretenden la Coordinación de la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional en Sinaloa, es de aquí, del puerto, la alcaldesa con licencia Estrella Palacios.

Me hubiera gustado tener más tiempo y recurso para seguir recorriendo las calles, dándole alimento a la memoria, para disfrutar esa nostalgia que te da el tiempo, no importa que para ello hubiera tenido que convivir con la presencia de la vigilancia militar, quienes por cierto son amables al saludo.

DE SALIDA

Ya aterrizando en el pueblo me encuentro con la novedad que, como en las campañas gringas, hay quien está pidiendo dinero para sumarse a la ‘bola’. ¿Estará enterado el equipo de la aspirante?, ¿será verdad o mentira esa versión? Lo verídico de esto es que no es la primera persona que me lo dice.

¿No le han pedido a usted? Le pregunté a una tercera persona, y me respondió que no, pero que, de hacerlo, los enviaría por un tubo. ¡Traz!

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