Los acarreos, siempre cuestionables
He visto en redes una serie de publicaciones de quienes van a Culiacán al evento en donde estará la presidenta Claudia Sheinbaum, en su gira de ‘rendición de cuentas’ que hace por los estados de la república; muchos de los que van, lo hacen por su interés de lo que viene y sus proyectos políticos, ellos van en sus unidades con aire acondicionado, otros decidieron darse baños de pueblo y se encaramaron en los camiones, pero se aseguraron de que al menos tuvieran clima artificial.
Lo malo es que, a buena parte de
ese pueblo bueno y sabio, lo llevaron en camiones chatarra, de esos
destartalados que no cuentan con aire acondicionado y que prestan el servicio
público de transporte urbano en la ciudad. Eso es lo criticable, que abusen de la
necesidad de la gente, pues los trasladan en un infierno.
También he visto a los críticos
del sistema cuestionar el acarreo, pero se olvidan de que, en su momento,
cuando gobernaron, ellos también fueron parte de ese método abusivo de traslado
de ciudadanos para que sirvieran de escenografía humana a los gobernantes en
turno.
En lo personal he vivido de
distintas maneras esos acarreos, lo hice como ciudadano en mi juventud pues quería viajar a la Ciudad de México, fue en 1988, cuando Carlos Salinas de
Gortari ganó aquella cuestionada elección, en la que se alegó fraude electoral con
la derrota de Cuauhtémoc Cárdenas y en la que el político dijo con tal descaro
que los electores habían acudido a las urnas para conservar la paz y la
tranquilidad.
Recuerdo que me dieron un sobre
amarillo y unos billetes para comer. No fui al evento. En la noche que llegamos
nos fuimos a Garibaldi y otro día a pasear por el centro histórico. Tampoco
voté por Salinas, lo hice por Cárdenas y el PRD.
En otro momento, también viví la
experiencia de acarreado, pero como reportero. En 1994 fuimos a un evento a Mazatlán
que encabezaría Ernesto Zedillo, en aquel relevo que se hizo, luego del
asesinato de Luis Donaldo Colosio en Tijuana. Su visita fue rodeada de un
intenso despliegue de seguridad.
También, como reportero, en el
2005, me tocó estar junto con otros compañeros reporteros, en la visita que
realizó Vicente Fox como presidente de la república a Ruiz Cortines Tres, en el
municipio de Sinaloa, en donde también hubo acarreo de ciudadanos.
La escenografía humana tan
utilizada en los eventos políticos es una táctica que han utilizado los
llamados neoliberales, como los actuales, nada más que hoy no es acarreo, es
solo facilitar los medios, que para el caso es lo mismo.
Lo cuestionable es que se utilice
la presión de obligar a los trabajadores, de exigirles que lleven hasta cuatro
personas, pero lo peor, es que se les traslade en condiciones inhumanas en
camiones destartalados. Si van a llevar a personas, mínimamente que renten
unidades con aires acondicionados y les garanticen alimentación.
DE SALIDA
1.- Ayer que conversaba con un
amigo, le comenté que la comunicación política que utiliza Graciela Domínguez, la gobernadora
interina, le está fallando, pues no es posible que salga sonriendo en todos los
eventos. Le puse un ejemplo que me costó la pérdida de comunicación con uno de
mis contactos porque critiqué que se posara así cuando un día antes habían asesinado
a un bebé en Culiacán. (Se me está haciendo costumbre que algunos conocidos se
ausenten por la crítica)
2.- En el café miré a Roque Alán
Castro, el representante de Somos, y le mandé un mensaje con uno de sus amigos,
le recomendé que ahora que se decidió entrar a la política, debe saludar a
todos cuando llegue a un lugar público. Es difícil, lo sé, y más cuando se
entra de sopetazo a la política, pero esto es así. Sonrisa a flor de piel y
saludo de mano, mirando siempre a los ojos de su interlocutor.
3.- Siguen las apuestas para
saber quiénes se van a registrar para ser posibles candidatos a presidente
municipal en Guasave por Morena.
Gracias por sus lecturas y
mensajes.

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