Desnarcotizar al estado
Los políticos tienen la habilidad de manejar el discurso, de hacerlo soso, de aburrirnos, de trasladarnos a sus escenarios, pero también, en ocasiones, nos atrapan en la polémica, y ayer la senadora Imelda Castro eso hizo, echó un poco de pimienta a la olla que está a punto de entrar en ebullición al utilizar la palabra ‘desnarcotizar’ a Sinaloa, palabra que por sí sola asusta a varios.
Los actos de las precandidatas al gobierno de Sinaloa han
estado muy previsibles, de primaria, las disfrazan de ‘asambleas informativas’
para evadir al cuestionado arbitro electoral, y digo en femenino, pues son tres
mujeres las que se ven con mayor movimiento y logística; algunas de ellas, como
es el caso de la diputada Tere Guerra en Guasave, con mayor acompañamiento
desde la estructura del gobierno municipal, las otras dos, como Graciela
Domínguez han estado sin ese colchón que se observa desde el aparato oficial, o
la senadora Imelda Castro, que ha mostrado organización y recursos en sus
eventos muy nutridos efectuados en varios municipios.
Hago referencia a lo previsible,
a los discursos casi trillados de enaltecer las acciones desde el poder
legislativo, a las leyes aprobadas que en muchas de las veces los simples mortales
no percibimos, pues seguimos enfrentando la cruda realidad alejada del
discurso, ya sea por la vida cara, o por la violencia que no para en el estado,
en algunas regiones más que en otras, pero que al final de cuentas la región
entera parece estar bajo una olla de presión.
Del otro aspirante que dicen tiene
un buen padrino, no nos ocuparemos, pues él trae muy buena campaña con los
millonarios recursos que le están inyectando a la capital de Sinaloa y que
muchos son de la idea que no hay mejor estrategia para fortalecer una marca, que
esa de depositar millones de pesos para seguir transformando la ciudad, que paradójicamente,
sigue secuestrada. Hace unos meses era impensable ver a ese político mejorar en
las encuestas, pues caminaba -en el supuesto que lo hiciera- como una especie
de fantasma en las calles de Culiacán, nos referimos, claro, al alcalde Juan de
Dios Gámez.
A quienes vemos desde fuera, nos
llama la atención que en los discursos se hable poco, casi nada o de plano
nada, de ese enorme ogro de la violencia que atrapó la voluntad de los
sinaloenses, quienes se mueven con miedo, a pesar del discurso que trata de
normalizar la inseguridad, sobre todo en el centro del estado.
Pero ayer llamó la atención lo
que pudiera interpretarse como un choque, fue en una entrevista que le hicieron
a la senadora Imelda Castro, por allá en la capital del país, en donde dicen se
tomarán las decisiones sobre quién será la candidata o candidato al gobierno de
Sinaloa.
La política que domina las
encuestas entre sus competidoras mencionó, entre otras cosas que al gobernador
Rocha Moya le han tocado circunstancias, y a manera de justificación señaló que
evidentemente son situaciones que están fuera del alcance de un gobernante de
un estado, hizo referencia al tema de las drogas, lo definió como un fenómeno
nacional y mundial, tocó la ruptura entre un cartel ‘muy poderoso’ que se dio en
julio del 2024.
Imelda habló de la necesidad de
la construcción de paz de Sinaloa, comentó que es de todos, y lanzó, lo que para
analistas es un tema pocas veces puesto sobre la mesa: la necesidad de
desnarcotizar la economía, la política, la cultura, todo en Sinaloa, para que se construya una paz
duradera, puntualizó.
Por si sola, la palabra
desnarcotizar produce escalofríos, sobre todo en los políticos, que tejen sus
discursos muy por encimita de realidades, más de alguno de sus detractores, que
los tiene, dirán que le está dando la razón a Trump.
Ni hablar, lo que, si es cierto, y
nadie se lo va a negar, es que el esfuerzo de los gobiernos locales para
enfrentar ese flagelo no ha sido suficiente, prueba de ello es que a casi dos
años de esta guerra, el gobierno ha descuidado temas como la violencia, que aún
con las acciones de la federación, pareciera no tener fin; otro es el de la
agricultura, cuyos efectos estamos viendo con la toma de casetas y bajos
precios a la producción y uno más, pero no menos importante, que es el tema de
la acuacultura que es importante en la economía sinaloense, pero que parece que
no importara.
Tendríamos que agradecerle esa
poquita de sal y de pimienta que la senadora le puso al caldo, pues los
precandidatos básicamente se la vienen llevando entre los taquitos, menudo, pozole,
natas, gorditas, y panes. Los ciudadanos les agradeceríamos que nos hablaran más de
realidades.
Gracias por sus lecturas y sus
opiniones.
Nos seguimos leyendo.

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