Coahuila manda mensajes al ejercicio de la política
Dicen que en Morena ya está todo definido, que solo es cuestión de protocolo de aquí a finales de este mes, pero que quien va a ser la probable candidata ya lo sabe, luego entonces ¿será por eso por lo que las huestes que le acompañan empiezan a mirar por su futuro político que se definiría entrando el 2027? Lo que sea, pero la derrota que les aplicó el PRI en Coahuila -haiga sido como haiga sido- es un mensaje claro que en sectores de la sociedad hay una especie de desencanto con quienes llegaron en aquella ola del 2018.
Las condiciones políticas y
sociales que hay en Sinaloa muestran que no será un día de campo para quienes
pretendan ganar desde el oficialismo los puestos de elección popular, aunque,
habría que decirlo, las realidades no les son del todo adversas, pues cuando se
tiene el poder y el recurso, traducido este en los programas sociales, es difícil
transitar en ese terreno.
En el estado hay regiones en donde la oposición pudiera tener esperanzas, pero tienen frente a sí, toda una maquinaria. Es el caso de Guasave, en donde el gobierno se ha olvidado de hacer lo elemental que es la atención de servicios públicos. Lo comentaba ayer con un amigo con el que hice un recorrido por los bulevares de la ciudad y me hizo una pregunta: ¿Desde cuándo no se ven atendidos los camellones?
Y es que circular
por ellos es mirar cuando las olas de viento levantan pequeñas nubes de polvo,
árboles y palmeras secas. Sin ser extremista, me recuerda un pasaje de Pedro Páramo,
la novela de Juan Rulfo, que retrata a Comala con signos de desolación. Dirán
que soy exagerado, pero ustedes tienen la mejor opinión, y si no, vean también
el río Sinaloa a su paso por la ciudad.
Pero volvamos a nuestra realidad.
La semana que pasó, me sorprendió ver una encuesta, que en lo personal no la tomaría
como referencia, pero pues el hecho es que ahí está, con tan malos resultados
que no tiene réplicas ni comentarios, en donde muestra a Feliciano Valle
Sandoval, secretario del Ayuntamiento, dominando con 55.8 por ciento a su jefa
política, la alcaldesa Cecilia Ramírez Montoya que alcanza un 44.2 de preferencia en la pregunta de ¿quién
considera que debería ser el candidato de Morena para la presidencia municipal
de Guasave?
Me extrañó que se midiera a solo
dos personajes. ¿Sería por encargo? No lo sé.
Lo comento porque entre los
aspirantes a suceder a la alcaldesa hay un titipuchal. Están, por ejemplo, Noé
Salvador Rodríguez, la regidora Zulma Gámez, el exalcalde Martín Ahumada, el doctor
Enrique Covarrubias, los diputados Martha Dagnino, Felicitas Pompa, Juan Carlos
Villa, y me dicen que hasta el exdiputado Manuel Luque, que es de las
confianzas de la senadora Imelda Castro, quien por cierto ya colgó en su foto
de perfil en donde da la recomendación de si la encuesta llega a tu casa, él es
la respuesta que debe de dar, pues quiere ser diputado federal. ¿Será que
Imelda ya le dijo que él no será el bueno por Guasave?
¿Qué pasó en Coahuila? Es lo que
debe analizar la estructura del poder, pues requiere de una lectura política alejada
de los cuestionamientos del pago de votos para comprar voluntades; aquí se
deben preguntar cómo carajos perdieron el rumbo, pero sobre todo lo qué pasó con
el control de la pobreza a través de los programas sociales. ¿Dónde quedaron
los adultos mayores? Los jóvenes becados, las familias con las becas.
Si hacen una buena lectura, puede
que procesen, si no, las elecciones del 2027 están en puerta y ya está en marcha
la definición de candidaturas a gobernadores y luego la de los alcaldes;
después vendrá la menudencia.
Gracias por sus lecturas.

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